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Una puerta más para que nuestra realidad sea escuchada

Foto del escritor: Mar Villanueva
Mar Villanueva
14 sept
5 min de lectura

Mi primera reunión con UGT como portavoz de la Asociación de Madres Cuidadoras: cuidados, derechos y una realidad que también llevé desde el Occidente de Asturias.


Hay cosas que, cuando finalmente ocurren, parecen sencillas.


Una reunión. Una mesa. Varias personas sentadas hablando.


Pero casi nunca empiezan ahí.


Empiezan mucho antes: con una conversación, un contacto, una llamada, alguien que escucha y otra persona que te facilita llegar un poco más lejos.


Esta semana he vuelto a comprobarlo.


He participado en la primera reunión de la Asociación de Madres Cuidadoras del Principado de Asturias “Pilar Díaz” con UGT. Lo hice como portavoz y tesorera de la asociación, una responsabilidad que forma parte de mi trayectoria y que me hace cada vez más consciente de lo que significa sentarse en una mesa llevando detrás la realidad de tantas familias.


Un contacto aquí, otro allí…

Hace un tiempo tuve la oportunidad de mantener, como Mar Villanueva, un encuentro con el responsable de UGT en el Occidente de Asturias.


Fue uno más de esos encuentros que voy manteniendo con personas, asociaciones, organizaciones e instituciones para escuchar, conocer otras realidades y también trasladar las que yo conozco.


Tiempo después volví a contactar con él. Esta vez le pedí los datos de UGT en Oviedo porque consideraba importante que la Asociación de Madres Cuidadoras pudiera establecer también esa interlocución.


Me los facilitó, algo que quiero agradecer.


Después comenzó la parte que normalmente no se ve: contactar, explicar quiénes somos, hablar entre nosotras, coordinarnos, preparar la reunión y decidir qué necesitábamos trasladar.


Hasta que llegó el momento de sentarnos alrededor de aquella mesa.


Y por eso cada vez tengo más claro algo: un contacto por sí solo sirve de poco. Lo importante es lo que somos capaces de construir después con él.


Esta vez no llegaba solamente como Mar Villanueva


Mi primer encuentro con UGT en el Occidente formó parte de mi actividad como Mar Villanueva.


Esta reunión era diferente.


Esta vez me sentaba allí como portavoz y tesorera de la Asociación de Madres Cuidadoras del Principado de Asturias “Pilar Díaz”.


Y eso implica una responsabilidad diferente.


Cuando representas a una asociación detrás de la que hay más de mil familias, sabes que cada cuestión que llevas encima de la mesa tiene nombres, vidas e historias detrás.


Hay madres que llevan años cuidando.


Hay discapacidad y dependencia.


Hay familias intentando conciliar cuando muchas veces la conciliación simplemente no existe.

Hay mujeres que redujeron sus jornadas, renunciaron a oportunidades profesionales o abandonaron directamente el mercado laboral porque alguien tenía que cuidar.


Hay cansancio, incertidumbre y miedo al futuro.


Pero también hay una enorme capacidad de lucha.


Por eso considero importante que la realidad de las madres cuidadoras llegue también a organizaciones sindicales como UGT.


Porque hablar de cuidados también es hablar de empleo, derechos laborales, conciliación, protección social y futuro.


El Occidente también estuvo sentado en aquella mesa


Y había otra realidad que para mí era imprescindible llevar conmigo.


El Occidente de Asturias también estuvo sentado en aquella mesa.


Porque vivo aquí y conozco lo que significa que determinados recursos no estén a diez minutos de casa.


En el mundo rural las distancias importan.


Importa tener profesionales cerca. Importa el transporte. Importan los kilómetros necesarios para acudir a una consulta, una terapia, una valoración o realizar determinadas gestiones.


Y cuando a todo ello añadimos cuidados, horarios laborales y falta de determinados servicios, una dificultad que desde fuera puede parecer pequeña puede convertirse en un auténtico problema para una familia.


Por eso no quiero que hablemos del Occidente únicamente cuando hablamos de despoblación.

Quiero que el Occidente esté presente cuando hablamos de sanidad, discapacidad, dependencia, cuidados, empleo, conciliación, vivienda o servicios públicos.


Porque vivir lejos de los principales núcleos urbanos no debería significar tener menos oportunidades ni menos derechos.


Y siempre que tenga la oportunidad de sentarme en espacios donde estas cuestiones puedan ser escuchadas, intentaré que esa realidad también esté encima de la mesa.


Detrás de una fotografía hay mucho más


Muchas veces lo que se ve es una fotografía.


Una reunión.


Una publicación.


Pero detrás existe muchísimo trabajo que nunca aparece.


Y, sobre todo, detrás hay un equipo.



La Asociación de Madres Cuidadoras está creciendo y también está creciendo nuestra forma de organizarnos y coordinarnos.


Nos repartimos tareas. Hablamos. Preparamos reuniones. Compartimos información. Debatimos qué necesitamos trasladar y hacia dónde queremos caminar.


Yo tengo unas responsabilidades determinadas y muchas veces soy quien mantiene contactos, realiza algunas gestiones o ejerce la portavocía.


Pero quiero dejar algo muy claro:

puedo ser la persona que se siente en una mesa, pero nunca estoy sentada allí sola.



Detrás están mis compañeras.


Y detrás de todas nosotras están esas más de mil familias cuya realidad queremos conseguir que llegue cada vez más lejos.


Buenas sensaciones, pero muchísimo camino por delante


Salí de esta primera reunión con UGT con buenas sensaciones.


Hubo escucha y existe un camino que merece la pena seguir explorando.


Pero no quiero convertir cada reunión en un triunfo.


Una fotografía no cambia la realidad de nadie.


Una reunión tampoco.


Lo importante empieza después.


Importa que la interlocución continúe. Que las conversaciones puedan transformarse en propuestas. Que encontremos puntos en los que trabajar y que, algún día, todo ese esfuerzo pueda traducirse en mejoras reales para las familias.


Tenemos muchísimo camino por delante.


Pero estos días hay una frase que me ronda especialmente:


Los cambios jamás llegaron de la nada.


Alguien tuvo que empezar a hablar.


Alguien tuvo que llamar.


Alguien tuvo que explicar una realidad que no estaba siendo suficientemente escuchada.

Alguien tuvo que sentarse.


Alguien tuvo que insistir.


Y después tuvieron que llegar muchos más.


Seguir conectando para seguir avanzando

Esta etapa también me está enseñando el valor de conectar personas y espacios.

Una conversación puede llevarte a un contacto.


Un contacto puede terminar facilitando una reunión.


Una reunión puede abrir otra conversación.


Y alguna de esas conversaciones quizá termine convirtiéndose en algo capaz de mejorar la vida de alguien.


No sé hasta dónde llegará cada camino y tampoco quiero prometer resultados que todavía no existen.


Pero sí sé qué quiero seguir haciendo:

estar, escuchar, aprender, conectar y llevar las realidades que conozco hasta aquellos lugares donde puedan ser escuchadas.


Como Mar Villanueva.


Como mujer del Occidente de Asturias.


Como activista social cuando corresponda.


Y cuando tenga esa responsabilidad, como portavoz y tesorera de la Asociación de Madres Cuidadoras del Principado de Asturias “Pilar Díaz”.


Cada espacio tiene su lugar y cada responsabilidad debe quedar clara.

Esta vez tocaba representar a las madres cuidadoras.


Salí de aquella reunión sabiendo que queda muchísimo por recorrer.


Pero también sabiendo que habíamos abierto una puerta que antes no estaba abierta.

Y por algún sitio se empieza.


Seguimos.


Publicación original de la Asociación


Esta entrada recoge mi experiencia y mi participación en el encuentro como portavoz y tesorera. La publicación original de la Asociación de Madres Cuidadoras del Principado de Asturias “Pilar Díaz” sobre la reunión puede consultarse aquí:


Mar Villanueva


«Mi cuerpo tiene cicatrices, mi país también y no pienso tapar ninguna.»

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