Hoy no estamos aquí por capricho. Estoy en Vegadeo, frente al Ayuntamiento, acompañando a las familias del Colegio Jovellanos porque la paciencia se ha terminado. Cuando una administración mira hacia otro lado, retrasa las soluciones o simplemente no cumple, quienes acaban pagando el precio son nuestros niños, nuestras niñas y todo un pueblo. Defender este colegio no es solo defender un edificio; es defender la educación pública, la supervivencia de la escuela rural y el dere